La Playa de Venice: un jardín urbano y curativo

La economía se hace cada día más difícil y la deshumanización hacen que iniciativas ecologistas surjan con más fuerza para cultivar alimentos en las ciudades.

Sol, playa y cuerpos esculturales ejercitándose en paños menores, también los patinadores de Venice Beach, además de pintores y artistas de todo tipo. Todos han visto la playa de Venice caricaturizada en la mítica serie “los vigilantes de la playa”. Y no está para nada lejos de la realidad, por algo se caracteriza esta zona residencial en Los Ángeles, es precisamente por su eclecticismo.

La playa cuenta con un buen tiempo durante todo el año, tienen un ambiente relajado, aire cultural y artístico por donde camines, predominio de patinadores de Venice Beach y ciclistas frente a conductores que convierten a esta pequeña ciudad en una isla dentro de Estados Unidos. Y la convierten también en un destino destacado en California.

Muchas personas se cansan del bullicio y el estrés que es generado en ciudades concurridas. Muchos deciden mudarse en búsqueda de una mejor calidad de vida. Aunque luego de que grandes compañías tecnológicas comenzarán a llegar a Venice. Se han establecido empresas como Google que han hecho que otros negocios se abran en el sector. Muchas de esas empresas incluso tienen a este barrio como su sede principal. Como es el caso de Snapchat, que ha sido objeto de una inspección por parte del Ayuntamiento por usar como oficinas apartamentos de zonas residenciales.

Agua Reciclada

Sin embargo, debido a problemas con el agua reciclada, los primeros en sufrir las consecuencia de este desembarco fueron los vecinos de toda la vida. Vivienda y comercios más caros, más personas sin vivienda, desplazamiento de artistas, diseñadores y otros habitantes que no se pueden permitir costear en esos establecimientos. La tecnología ha invadido el barrio y de poco a poco está echando a los vecinos.

Cultivar y compartir

Para los que han tenido la oportunidad, de visitar las calles de este distrito de Los Ángeles, los agricultores están en búsquedas de jardines curativos. La realidad, más que jardines son minihuertos enclavados en cajas de maderas en las aceras o en las bases de los árboles, sirviendo como decorativos para la ciudad.

Se aprovechan de doble manera, por una parte, se aprovechan los alimentos orgánicos, en su mayoría vegetales y algunas frutas que utilizan para llevar a comunidades pobres y escuelas. Entre vecinos se reúnen para plantar las semillas y cultivar la tierra, y luego comparten sus frutos. Las semillas son repartidas por Homegrown Gardens, un vivero de la ciudad que se encarga de repartir cajas de semillas por el vecindario.

Con este proyecto sirven varios propósitos al mismo tiempo, alimenticio, social, medioambiental y educativo. Por una parte, proporcionan comida de alto nivel nutritivo al vecindario y a los centros educativos y por otra parte, involucra a los más pequeños y adultos en los cultivos y fomentan el valor de la alimentación sana frente al imperio de comida rápida en uno de los países con la tasa de obesidad más alta del mundo.

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